Utilizando una solución acuosa, una solución orgánica o una suspensión como vehículo, los nucleidos se distribuyen uniformemente para garantizar la representatividad del muestreo. La estricta preparación y el control de calidad garantizan que la actividad en el contenedor sea constante entre los diferentes lotes y pueda rastrearse durante mucho tiempo. Se utiliza principalmente para calibrar espectrómetros en Y, contadores de centelleo de líquidos, medidores de actividad, etc. para determinar la eficiencia de detección y la respuesta energética.